Interés simple vs interés compuesto: diferencias con ejemplos

Por Alejandro Ríos Martínez · Actualizado en octubre de 2026

Si alguna vez te han dicho que «el interés compuesto es la octava maravilla del mundo» y no terminas de ver por qué, la clave está en compararlo con su hermano pequeño: el interés simple. Con los mismos euros, el mismo tipo y el mismo plazo, uno y otro pueden darte resultados muy distintos. Aquí lo verás con números.

Interés simple: siempre sobre el capital inicial

Con interés simple, los intereses se calculan siempre sobre la cantidad que pusiste al principio. Si inviertes 10.000 € al 5% anual, ganas 500 € cada año, ni más ni menos, porque los intereses no se reinvierten.

Fórmula: Capital final = C × (1 + r × t)

Donde C es el capital inicial, r el tipo de interés anual (en tanto por uno) y t el número de años. Ejemplo: 10.000 × (1 + 0,05 × 10) = 15.000 €.

Interés compuesto: los intereses también generan intereses

Con interés compuesto, los intereses de cada año se suman al capital, y al año siguiente el porcentaje se aplica sobre esa cifra mayor. El primer año ganas 500 €; el segundo, el 5% de 10.500 € (525 €); el tercero, el 5% de 11.025 €… y así sucesivamente. El crecimiento se acelera.

Fórmula: Capital final = C × (1 + r)t

Ejemplo: 10.000 × 1,0510 = 16.289 €.

Comparación con 10.000 € al 5%

La diferencia parece pequeña al principio, pero se dispara con los años:

AñosInterés simpleInterés compuestoDiferencia
512.500 €12.763 €263 €
1015.000 €16.289 €1.289 €
2020.000 €26.533 €6.533 €
3025.000 €43.219 €18.219 €

Capitalización anual, sin aportaciones adicionales, impuestos ni comisiones.

A los 30 años, el interés compuesto casi duplica el resultado del simple: 43.219 € frente a 25.000 €. Con interés simple has ganado 15.000 € en intereses; con compuesto, más de 33.000 €. Y eso sin añadir ni un euro más.

¿Por qué el tiempo es lo que más importa?

El interés simple crece en línea recta: cada año suma lo mismo. El compuesto crece en curva: cada año suma más que el anterior. Por eso, en interés compuesto, empezar antes pesa más que casi cualquier otra cosa. Diez años extra al principio valen mucho más que diez años extra al final, porque al principio el dinero tiene más tiempo para multiplicarse.

Una forma rápida de verlo es la regla del 72: divide 72 entre la rentabilidad anual y obtendrás aproximadamente los años que tarda tu dinero en duplicarse. Al 5%, unos 14,4 años; al 7%, algo más de 10.

¿Dónde se usa cada uno?

El lado oscuro: deudas y comisiones

El interés compuesto no distingue entre ahorro y deuda. Si debes dinero en una tarjeta revolving al 20% TAE y no amortizas, los intereses impagados se suman a la deuda y empiezan a generar intereses a su vez. Lo mismo ocurre, en menor escala, con las comisiones de los fondos: un 1-2% anual que parece poco se acumula durante décadas. Puedes ver cuánto te cuesta con la calculadora de comisiones de fondos.

Calcula tu caso

Si quieres ver cuánto crecería tu dinero con interés compuesto, con aportaciones periódicas incluidas, usa la calculadora de interés compuesto. Si aportas una cantidad fija cada mes, la de invertir cada mes te mostrará la evolución año a año.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre interés simple y compuesto?

Con interés simple los intereses se calculan siempre sobre el capital inicial. Con interés compuesto, los intereses que generas se suman al capital y a partir de ese momento también generan intereses, por lo que el crecimiento se acelera con el tiempo.

¿Qué es mejor, interés simple o compuesto?

Si eres quien ahorra o invierte, el compuesto es mejor porque tu dinero crece más rápido. Si eres quien debe dinero, el interés compuesto juega en tu contra por la misma razón.

¿Dónde se usa el interés simple?

En algunos préstamos a corto plazo, en ciertos depósitos que pagan los intereses periódicamente sin reinvertirlos y en cálculos de intereses de demora. En inversión a largo plazo casi siempre se habla de interés compuesto.

Contenido informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero. Las rentabilidades pasadas no garantizan las futuras.